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Así fue Berlín

Historia en estado puro

En el aeropuerto :)

En el aeropuerto 🙂

Historia en estado puro. Eso es lo que se respira en Berlín. En cada esquina, en cada plaza. Y es que la capital alemana asume su pasado y nos hace partícipe de él. Claro está que unos días no son ni por asomo suficientes para conocer una ciudad que requiere tiempo y dedicación. Es por ello que acudo a las palabras. Plasmar lo que han significado para mi estos días es el mejor antídoto para evitar lo que irremediablemente se olvida conforme pasa el tiempo. Experiencias, momentos divertidos, amargos…y todo tipo de sensaciones únicas a las que nos exponemos cuando tenemos la suerte de viajar. La esencia, es la historia. Y la curiosidad y el aprendizaje constante son las únicas vías para viajar al pasado.

Berliner-Unterwelten (Mundos subterráneos de Berlín)

Berliner Unterwelten

Berliner Unterwelten

Berliner – Unterwelten es una sociedad centrada en la documentación e investigación de estructuras subterráneas, que planifica visitas guiadas al interior de estructuras en el subsuelo berlinés. Estratégicamente ubicados en las inmediaciones de la estación de metro y trenes Gesundbrunnen, las visitas se prolongan a varios complejos subterráneos accesibles al público. A medida que avanzábamos y realizábamos la ruta, íbamos irremediablemente metiéndonos en contexto, e imaginándonos lo imaginable. Cómo un hombre es capaz de arriesgarlo todo por cruzar al otro lado, por luchar por su libertad. Uno de los recuerdos más humanos que nos llevamos de Berlín es este recorrido histórico por la Guerra Fría, que sin duda alguna, recomiendo.

Puerta de Brandenburgo

Tras el breve pero intenso “paseo” que hicimos por la Guerra Fría, visitamos, cómo no, la Puerta de Brandenburgo. Antigua puerta de entrada a Berlín, el emblemático monumento berlinés se ubica en el centro neurálgico de la ciudad, en la Plaza de París, formando el final de la avenida Unter den Linden y marcando el inicio del inmenso parque Tiergarten y de la avenida Straße des 17. Junio. Muy cerquita a ésta se hallan el Monumento al Holocausto, el Bundestag y Potsdamer Platz, en los que profundizaré más adelante.

El monumento fue coronado con una cuadriga que presenta a la Diosa de la Victoria en un carro tirado por cuatro caballos en dirección a la ciudad. La actual estatua es una copia hecha en Berlín oeste, debido a que la original quedó destruida como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. En 1806, tras la batalla de Jena, la Cuadriga fue llevada a París por Napoleón para ser exhibida como trofeo de guerra, pero antes de que ello aconteciera, Napoleón fue derrocado. La recuperación de la escultura fue finalmente obra del general Ernst von Pfuel, quien la devolvió a Berlín tras la toma de París.

Una anécdota graciosa fue el interés desmesurado 😉 de Rocío por visitar La habitación del silencio, ubicada justo en la misma Puerta de Brandenburgo. Yo me uní a su causa…y, como paradójicamente era de esperar, hasta que no entramos, no nos callamos 😉

¿Qué os ha parecido? Por cierto, quizá sea deformación profesional, pero tengo que añadir que, a los que os interese la historia de Berlín, la arquitectura y los monumentos arquitectónicos en general, podéis tener una primera toma de contacto construyendo la Puerta de Brandenburgo, así como iniciaros con nuevos retos de la mano de Nanoblock. Es una forma útil, práctica y divertida de analizar en detalle las características de las obras internacionales más representativas. (Y engancha!) 😉

Una visita fructífera

Fachada principal Hotel Adlon

Hotel Adlon

Ya En la Plaza de París comenzó una ruta que incluía algunas de las zonas más emblemáticas de Berlín. Un recorrido que nos encantó, a cargo de Free Tour, organización que se centra en la planificación de rutas turísticas en diferentes ciudades europeas. Ésta ha sido la primera vez que hemos probado con ellos, y la experiencia ha sido más que satisfactoria. Los recomiendo ya que también están en Praga, París, Amsterdam…y francamente merece la pena. La ruta comenzó evidentemente con la Puerta de Brandenburgo, y de allí hicimos una pequeña parada a las puertas del Hotel Adlon, cuya identidad está marcada por su historia. Aunque por cuestiones sensacionalistas, una de las anécdotas que se nos puede venir a la cabeza es la escena del fallecido Michael Jackson sosteniendo en el aire a su hijo, lo verdaderamente llamativo del hotel, junto con su excelente ubicación, es cómo ha sido testigo y víctima de los vaivenes bélicos que han marcado la ciudad de Berlín. De hecho, nuestros amigos nos contaron que precisamente se había estrenado el pasado invierno una teleserie basada en la historia de la familia de este hotel, que había tenido bastante aceptación en Berlín.

Monumento al Holocausto

Monumento al Holocausto

Tras ello, acudimos directamente al Monumento al Holocausto, situado en el  suburbio berlinés de Friedrichstadt. Nos encontramos ante un campo inclinado de 19 000 metros cuadrados cubierto por una rejilla cuadriculada en la que están situadas 2711 losas de hormigón, obra de Peter Eisenman.

Lost and Found!

Lost and Found!

La intención de este monumento no resultó del todo definida, si bien es cierto que uno de los cometidos de Eisenman fue intentar trasladar al visitante la atmósfera de soledad que pudo llegar a sentir una víctima del holocausto, a través de la frialdad y la magnitud de unas losas cuya altura aumenta conforme profundizas en ese laberinto ingeniosamente creado. ¿Lo paradójico? Degussa, compañía involucrada en suministrar la sustancia antigraffiti necesaria para el desarrollo y mantenimiento del monumento, estuvo supuestamente involucrada con anterioridad en formas de persecución nazi contra los judíos, lo que dio lugar a un escándalo muy sonado y paralizó durante un tiempo el desarrollo del monumento. Y de allí, fuimos a un pequeño aparcamiento donde repentinamente se paró el guía. Efectivamente, como puede intuirse, el refugio antiaéreo de Hitler (Führerbunker) se situaba debajo de nuestros pies. Según nos contaron, la poca atención que se ha prestado a este aparcamiento tiene una intención clara: evitar que se convirtiera en lugar de “peregrinación” o culto de organizaciones neonazis (manda narices). Pero aún quedaba mucho por ver. El Ministerio Federal de Finanzas de Alemania, y el Checkpoint Charlie fueron las siguientes paradas. Mientras en el primero, como su nombre indica, se gestionan los fondos y presupuestos federales de la hacienda pública alemana, el Checkpoint Charlie fue el más famoso de los pasos fronterizos del Muro de Berlín entre 1945 y 1990.

Tras la construcción del Muro, quedaron pocas fronteras a través de las cuáles los ciudadanos pudieran moverse entre las dos Alemanias. El alcalde de Berlín Occidental consiguió que sus ciudadanos pudieran visitar la parte oriental con algunas restricciones y Checkpoint Charlie fue el lugar de acceso. Se ubicaba en la Friedrichstraße y abría el paso de la zona de control estadounidense con la soviética, donde actualmente se unen los barrios de Mitte y Kreuzberg. Únicamente se permitía usarlo a empleados militares y de embajadas de los aliados, extranjeros, trabajadores de la delegación permanente de la RFA y funcionarios de la RDA.

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Junto con las personas que cruzaron la frontera con permiso, hubo muchos ciudadanos que huyeron de Berlín, engañando a los militares que dirigían Checkpoint Charlie. Algunos escaparon de las formas más habilidosas, pero otros corrieron menos suerte siendo capturados y asesinados sin piedad. 

Check Point Charlie

Check Point Charlie

Uno de las historias más tristes y conocidas de intento de fuga fallido fue el de Peter Fechter quien, cuando estaba a punto de lograr la libertad, fue disparado por militares de la RDA, que lo dejaron morir desangrado ante la mirada impotente de los militares y ciudadanos de Berlín Oeste que deseaban salvarlo. Desde 2001, en el Checkpoint Charlie se encuentra instalada una réplica del cartel que en aquella época avisaba a los ciudadanos: “Está abandonando el sector americano”. Además, hay una pequeña frontera en la que los turistas se fotografían sin parar, junto con una larga colección de fotografías y textos de la época, donde se puede ver el aspecto que llegó a tener este punto de acceso. Justo al lado se encuentra situado el Museo del Muro de Checkpoint Charlie, un lugar en el que se puede aprender mucho sobre los acontecimientos que tuvieron lugar durante la Guerra Fría.

Tras una parada y un kit kat, nos dirigimos a la Gendarmenmarkt, (Mercado de los Gendarmes),plaza localizada en el centro de Berlín y considerada por muchos como la más bella de la ciudad. El edificio central de la plaza es el Konzerthaus, la sala de conciertos anteriormente llamada Teatro de Berlín; en el lado norte está la Französischer Dom (Catedral Francesa) y en el lado sur la Deutscher Dom (Catedral Alemana).

La plaza se construye a partir de 1688 según planes de Johann Arnold Nering como parte de Friedrichstadt, un suburbio planificado por el futuro Federico I de Prusia. En este suburbio se asentaron una amplia mayoría de inmigrantes hugonotes franceses, a los que en 1865 el “Gran Elector”, Federico Guillermo I de Brandeburgo, les había concedido derechos ciudadanos y  libertad religiosa a partir del edicto de Potsdam en 1685. Federico I de Prusia les concedió, tanto a la comunidad luterana como a la comunidad reformada francesa, un espacio para construir sus respectivas Iglesias. Para el año 1701 ya existían ambos edificios, pero sin las torres, que fueron construidas posteriormente. La apariencia final de esta plaza tuvo lugar entre los años 1780 y 1785 bajo el reinado de Federico II, cuando se edificaron las torres con cúpulas gemelas según planes de Carl von Gontard, que partió como referencia de la Piazza del Popolo en Roma.

Y finalmente llegamos a la Isla de los Museos. Junto con algunos datos que nos contó el guía, es necesario intercalar la visita exhaustiva que, días atrás, hicimos al Museo Pérgamo de Berlín¿Lo más significativo? Todo, no me atrevería a realizar una selección. Aunque obviamente el Altar de Pérgamo, monumento religioso de la época helenística, es una auténtica maravilla que deja sin palabras a todo el que tiene la suerte de visitarlo.  Igualmente, la Puerta de Istar, una de las 8 puertas monumentales de la muralla interior de Babilonia a través de la cual se accedía al templo de Marduk, así como la Puerta del mercado romano de Mileto, son otros de los monumentos más sorprendentes de este célebre Museo.

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La Pietá de Kollwitz

La Pietá Kollwitz

El Museo de Historia Alemana, y el Edificio de la Nueva Guardia, ubicado enfrente del edificio de la ópera o Staatsoper Unter den Linden, fueron las siguientes paradas. De una parte, el Edificio de la Nueva Guardia alberga la estatua Madre con hijo muerto de Käthe Kollwitz, también llamada La Pietá Kollwitz. Fue uno de los momentos más emotivos y que más captaron mi atención. Expuesta al sol, lluvia y nieve, simboliza el sufrimiento de los berlineses durante la Segunda Guerra Mundial, y todo visitante, en medio de ese silencio, se deja llevar por un espacio donde el silencio es lo único que se oye.

Quema de libros

Quema de libros

De allí fuimos a la Bebelplatz, la plaza que está rodeada por la Ópera estatal, la Catedral Católica Santa Eduvigis y la Antigua Biblioteca, hoy en día facultad de Derecho, y escenario de la quema de libros el 10 de mayo de 1933 por los nacionalsocialistas, que originó la pérdida de 22.000 libros. Cabe resaltar las palabras de Freud, uno de autores cuyas obras fueron quemadas, (como igualmente pasó con las de Thomas Mann, Marx, y tantos otros ). Freud, al enterarse que libros suyos habían sido quemados exclamó: “¡Cuanto ha avanzado el mundo: en la Edad Media me habrían quemado a mí!”.

Biblioteca subterránea en la Bebelplatz

Biblioteca subterránea en la Bebelplatz

Hoy en día se recuerda con un memorial de Micha Ullmann, una biblioteca vacía empotrada en el suelo, que representa el vacío intelectual que originó el nacionalsocialismo en Alemania como consecuencia de la persecución de escritores e intelectuales.  

La Catedral de Berlín

La Catedral de Berlín

Finalmente, nos despedimos en la Catedral de Berlín, templo de la Iglesia Evangélica en Alemania. Su portada se encara al jardín Lustgarten y al Palacio Real berlinés (Berliner Stadtschloss).

Durante la Segunda Guerra Mundial, el templo fue seriamente dañado por los bombardeos. En 1975 comenzaron los trabajos de reconstrucción que finalizaron en 1933. Sin duda, el primer adjetivo que se te viene a la cabeza al estar frente a la Catedral de Berlín es el majestuosa. En medio de edificios vanguardistas y de estilo futurista, te encuentras con este clásico edificio de estilo que liga al Barroco con el Renacimiento. Pero así es Berlín, una ciudad donde el contraste predomina en cada esquina.

Bajo mi punto de vista, la Catedral fue el broche idóneo para finalizar el tour que hicimos aquel productivo día. Y ahí acabó la jornada turística. Ciertamente, insisto en que quizá no haya seguido el orden más lógico, o apropiado, pero sí es verdad que me he regido por las anécdotas y curiosidades que desde un punto de vista sensitivo, histórico y humano captaron más mi atención.

Antes de irnos a descansar, dimos una vuelta por el antiguo barrio medieval de San Nicolás, vimos su Iglesia y la famosa Estatua de San Jorge , para, tras un largo paseo, acabar la jornada en Postdamer Plazt. Sin duda, una maravilla arquitectónica en donde tiene lugar el Festival de Cine de Berlín o Berlinale, y que resulta indispensable visitar también por la noche por la amalgama de luces que emite un espacio que no deja indiferente. Además, una curiosidad para los que les gustan este tipo de detalles, y no pudieron pasar por la Plaza Mayor de Madrid por primera vez sin fotografiar el kilómetro cero: cerquita de esta plaza se localiza el primer semáforo de Europa. Y justo en la mediana, un paseo de productores, actores y directores alemanes con su estrella particular al más puro estilo hoolywoodiense. Lo dicho, en Berlín basta entreabrir los ojos, ¡para seguir descubriendo cosas! Y ahora sí: pasamos a esta breve galería que sintetiza una jornada intensa, interesante y divertida 😉

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Bundestag

Bundestag El Parlamento Federal (Bundestag), órgano federal supremo legislativo de la República Federal de Alemania, es un espacio que abruma por su pasado y presente, y que nos infunde respeto si pensamos en el futuro… Desde que fuera construido en 1894, grosso modo, este edificio ha sido incendiado, bombardeado, y reducido a ruinas durante la Guerra Fría. Evolución del Reichstag de Berlin, diseñado por Paul Wallot en 1841.

Antes de la visita al Bundestag

¡A punto de entrar!

Haciendo un salto gigantesco, hoy día estamos ante el órgano desde donde se definen y aprueban las decisiones que afectan directamente a la política europea. Y no es de extrañar que, desde un punto de vista arquitectónico, este edificio constituya una obra de arte que ejemplifica la magnificencia de la República Federal de Alemania, principal potencia económica de la Unión Europea. Y si la fachada, per se, es abrumadora, el interior deslumbra literalmente. La cúpula de Norman Foster,símbolo de la reunificación alemana, ofrece una panorámica de 360 grados del paisaje urbano circundante, y está pensada para ser respetuosa con el medio ambiente. El diseño involucra el uso de la luz solar, que brilla a través de los espejos del cono de la cúpula, para así disminuir las emisiones de carbono del edificio. En la siguiente galería incluyo algunas fotos tomadas durante la visita, y otras adicionales de fuente online (*) que completan esta breve presentación sobre la visita al Bundestag.

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Espero que tengáis en estos momentos curiosidad por visitar un edificio que sin duda, merece la pena. Aquí indico un blog sobre arquitectura en el que analizan desde esa óptica y muy detalladamente el Bundestag 😉

Potsdam

Quizá no esté siguiendo un orden lógico, pero sí cronológico. Teníamos tanto interés por conocer Potsdam, que adelantamos la visita y el segundo día ya nos dirigíamos rumbo a esta entrañable ciudad alemana. Y digo entrañable porque esta ciudad enamora. Las calles, diáfanas y coloridas, la arquitectura de sus viviendas, y, lo más importante, su pasado histórico, hacen de Potsdam parada obligatoria para cualquier turista. Anticipo a los cinéfilos, que en Postdam se haya el Museo de Cine, que exhibe todo tipo de material fotográfico, guiones…acercándonos a la historia del Séptimo Arte.

Puente Glienicke

Puente Glienicke,

Si tuviera que elegir qué me llamó más la atención, irremediablemente tendría que elegir entre tres opciones: El Puente Glienicke, usado para el intercambio de espías durante la Guerra Fría, Cecilienhof– donde se firmó el famoso Tratado de Postdam- y el Palacio de Sanssouci,   antiguo palacio de verano oficial de Federico II el Grande (aunque sólo nos dio tiempo visitar uno de sus jardines, merece igualmente la pena y es destino obligado si vas a Potsdam!!). Pero eso no es todo. ¡Potsdam es mucho más! (Su propia puerta de Brandenburgo, la Universidad, sus calles…y el ambiente en sí te envuelven en una atmósfera completamente diferente.

Anécdotas del viaje

Anécdotas del viaje

Por cierto, una anécdota graciosa fue mi incapacidad de resistirme frente a una tienda Karstadt, la tienda en la que el querido Alfredo Landa tuvo que trabajar cuando emigró a Munich en “Vente a Alemania, Pepe”. En una época como la que actualmente nos encontramos, me resultó paradójico, ¡y sentí la necesidad de hacerme una foto! (a lo que se suma mi admiración a este recordado actor, que nos ha dejado papeles como el de Paco El Bajo, en los Santos Inocentes, o el entrañable y emblemático Sancho Panza). Se que tratándose de un post con pinceladas históricas de la historia alemana, hubiera tenido que mencionar primeramente películas como la La Vida es Bella, y remontándonos al 27 a maestros como Fritz Lang, quien nos han dejado la magnífica y futurista Metrópolis...pero que queréis: por más amplitud de miras que tenga, me tira mucho mi país. 😉

Ya me voy por los cerros de Úbeda cuando estábamos en Potsdam! En esta galería se ofrece una selección de las fotos más esclarecedoras de aquél día 😉

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East Side Gallery: el mayor tramo del Muro de Berlín 

Muro de Berlín

El Beso de Honeker y de Brezhnev en el muro de Berlín

Intencionadamente, he reservado el último epígrafe para hablar del East Side Gallery. No se me ocurre mejor modo para finalizar un post sobre la capital alemana.

El muro de Berlín fue derribado en el año 1989, sin embargo, el gobierno alemán decidió conservar hasta nuestros días algunos fragmentos del mismo, debido al importante significado histórico que éste contiene para sus habitantes, recibiendo los restos una gran cantidad de viajeros curiosos cada año. La fracción de mayor importancia que se puede observar es una cuya longitud mide más de mil trescientos metros, aunque el hormigón funciona como una verdadera exposición de arte, ya que en él se han llevado a cabo todo tipo de pinturas y graffitis, los cuáles podemos contemplar durante todo el recorrido. Se nos hizo de noche, pero eso no fue inconveniente para captar imágenes de los más representativas, y, para qué negarlo, hacer un poquito el payaso 😉

Despedida y Cierre

París & Berlín ;)

¡Hasta la próxima! 😉

Toca despedirse. Antes que nada, GRACIAS a nuestros amigos por estos pedaaaazo de días que nos habéis regalado comportándoos como auténticos anfitriones, y a todos los que, desde “casa” nos habéis apoyado estando fuera. Incluso en vacaciones, el cariño que se recibe de  la familia y amigos se valora igualmente o más. Y qué bonito es echar y que te echen de menos… *GRACIAS*

En este post, he hecho una muy breve selección de sitios y zonas que visitar en Berlín. Pero no podemos olvidar ni evitar hacer hincapié (aunque de un modo un tanto caótico) en el Palacio Charlottenburg, la Columna de la Victoria, Tacheles, popular centro cultural alternativo de Berlín,  la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, la nueva Sinagoga, el Alexander Platz, la gran plaza ubicada  cerca del río Spree, en donde hallamos el Reloj Mundial, la estatua Berolina, o la Fernsehturm, la torre de televisión de Berlín Oriental. Berlín es tan grande y ofrece tanto, que resulta abrumador condensar en un post todo lo que puede llegar a descubrirse en unos días.

Curiosamente, pocos días después de regresar de las vacaciones, estrenaron en TVE1 Valkiria. Y, lógicamente, la vi. Así que si sumamos viaje y cine, ¡creo que este mes voy servida en lo que a cultura alemana se refiere! 🙂

Y para terminar, una galería fotográfica, que resume estos días, en la que intercalo algo de París, donde estuvimos pocos días días pero muuuuy bien aprovechados (nada como unos buenos botines para rendir 100%)…,y por supuesto, Berlín. 😉

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Y aquí acaba el post. Espero que hayáis disfrutado tanto como yo escribiéndolo. Hasta la próxima!

A bientôt! Bis bald! 😉

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